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¿Dónde quedó la generación de niños con uñas sucias?

Actualizado: 7 nov 2018

Algunas veces ensuciarse tiene sus ventajas.




Siempre me ha gustado observar el cielo desde cualquier lugar pues tengo una fascinación loca por las nubes.


Como buena aficionada a las nubes no te sorprenderá saber que no hay mejor lugar para mí que el de la ventanilla de un avión en el cielo, pero ahora que soy mamá debo de negociarla con mi pequeña niña de 5 años. Hoy con todo el amor del mundo le cedí mi lugar renunciando completamente al deleite de ver las nubes de nuevo. Pensé que sería increíble compartir ese placer terrenal con mi hija.


Ya me imaginaba como pasaríamos horas platicando sobre las figuras de las nubes y hasta pensé que después lo llevaríamos a otro nivel con un picnic de nubes. De repente, 5 minutos después, las nubes se desvanecieron como se desvanecen, en un ventarrón en semana santa.


¡Mami me prestas el celular! - dijo mi hija - ¡Cachetada a mi amor por las nubes!

En ese momento no lo pensé dos veces y se lo dí, uno no suele pensar cuando intentas dominar a tu pequeña fiera de 1 año con cuatro dientes. Hablo de mi otro hijo Daniel. Quien generosamente me dejó un aruñón de 6 cm en la cara. El toque encantador que le hacía falta a mi disfraz de mami cansada. Después de unos 4 cabezazos y unas 15 patadas al asiento de enfrente logré dormirle, fue entonces que por fin vi los ojitos de ilusión de mi pequeña hija. Cual fue mi sorpresa que esa emoción no era por mis preciadas nubes sino por el juego de Angry Birds en donde había logrado derribar algo.


En ese momento como diluvio muchos recuerdos de mi infancia inundaron mi cabeza y solo una pregunta venía una y otra vez a mí ¿Dónde quedó la generación de niños con uñas con tierra?


Esos niños en los que no teníamos a nuestros padres encima con toallitas húmedas para desinfectar manos cada vez que agarrabas algo. Que tristeza que mi hija no conozca el juego original de lanzar y derribar cosas, no sabe que para llegar a ese momento de derribar objetos hay muchas enseñanzas que se omitieron en el vídeo juego.


Por más que analizo el vídeo juego no encuentro por ningún lado el concepto de democracia. El cual nosotros los de los pantalones rotos, aprendimos a conocerlo mientras votábamos por cual sería el siguiente juego después de la tarea.


¿Qué hay del trabajo en equipo donde todos cooperaban consiguiendo las latas, botellas y piedras?


No encuentro la etapa de plantear la estrategia para elegir el mejor lugar, contar los pasos y plantear las reglas.


¿Y la paciencia y el auto control? Esa sensación de esperar al formarte en la fila y contener tu emoción cuando ya estabas al frente esperando que tu compañero acomodara las latas.


¿Que hay del valor de ayudar a los demás en caso de que alguna piedra se desviara del camino y terminara en la cabeza de un amigo?


Deseo que algún día mis hijos puedan comprender que no todo en la vida se resuelve con un clic o que quieran cambiar el mundo deslizando el dedo por una pantalla.


Las nuevas tecnologías tienen el gran desafío de trabajar incluyendo todos los valores de los juegos del pasado, pero mientras eso pasa como padres tenemos el deber de ensuciarnos las manos con nuestros hijos para que conserven esos valores, evitemos escondernos detrás de las uñas limpias. !Es hora de Evolucionar!


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